Una segunda Selectividad para estudiar Magisterio
El documento propone que los estudiantes de Bachillerato deban superar un examen específico para acceder al grado, similar a los modelos implantados en Cataluña o Baleares. Esta nueva prueba tendría tres partes:
Comprensión lectora y razonamiento crítico.
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Presentación videograbada y entrevista grupal.
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Calificación final de la actual Selectividad.
El objetivo declarado es elevar el nivel de exigencia y atraer a perfiles más preparados y motivados hacia la profesión docente.
Un grado de cinco años con más enfoque pedagógico y menos contenido disciplinar
La propuesta también plantea ampliar la carrera a cinco años, combinando un primer tramo generalista con un segundo año de especialización en función de las necesidades del sistema educativo. No obstante, el enfoque del nuevo plan de estudios ha generado un intenso debate.
El Libro Blanco prioriza materias relacionadas con la educación emocional, la sostenibilidad, la educación digital crítica, la coeducación, la educación afectivo-sexual o la ciudadanía democrática, dejando en un segundo plano los contenidos vinculados directamente con la enseñanza de Lengua, Matemáticas, Ciencias, Plástica, Música o Educación Física.
Solo dos de los doce objetivos formativos del nuevo grado se centran en las didácticas específicas disciplinares. El resto pone el énfasis en estrategias pedagógicas y competencias transversales alineadas con la LOMLOE.
Fuerte oposición del profesorado universitario: “Se reduce el conocimiento didáctico-disciplinar”
Las principales asociaciones científicas universitarias (Ápice, Aupdcs, Sea, Sidll y Seiem), que representan al 80% del profesorado vinculado a las didácticas específicas, han manifestado su rechazo frontal al documento. Consideran que la propuesta “relega las áreas de conocimiento a menciones residuales” y sustituye la formación en asignaturas básicas por “enfoques pedagógicos generalistas”.
En palabras de estas asociaciones:
“Es como si, en vez de enseñar a los futuros médicos a curar enfermedades, se les enseñara únicamente a gestionar hospitales”.
Además, denuncian falta de diálogo y de transparencia, al haberse ignorado más de 700 enmiendas presentadas por el profesorado.
Un documento sin carácter vinculante, pero con influencia potencial
Aunque el Ministerio de Educación y el de Universidades no están obligados a aplicar esta hoja de ruta, los decanos confían en que su Libro Blanco inspire la futura reforma de la carrera docente. En total, la Conferencia agrupa a las facultades de Educación de 41 universidades públicas y nueve privadas, por lo que su posición tiene peso en el debate estructural sobre la formación de maestros.
Por ahora, el texto ha encendido el debate entre docentes universitarios, sindicatos y comunidades autónomas, anticipando una reforma que, de aplicarse, transformaría profundamente el acceso, la formación y la especialización de los futuros maestros en España.


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