Cómo citar a Álvaro Marchesi en tus Oposiciones de Educación Infantil


Si estás preparando las oposiciones de Educación Infantil, es muy probable que te hayas preguntado alguna vez si merece la pena citar a Marchesi. Quizá incluso hayas pensado que es un autor “de otra época” y que el tribunal puede percibirlo como algo anticuado. Y aquí voy a ser muy claro contigo desde el principio. El problema no es Marchesi, el problema es cómo se utiliza.

Cuando hablamos de Marchesi en las oposiciones, el error más común es tratarlo como un nombre para decorar el discurso. Muchos opositores lo sueltan como quien mete una cita para aparentar nivel. “Según Marchesi…” y ya. Esa frase, sola, sin desarrollo, no aporta nada. Es más, a veces resta. Porque el tribunal detecta enseguida cuándo una referencia está metida con calzador. El tribunal no es ingenuo. Sabe perfectamente cuándo alguien está repitiendo una cita memorizada sin entenderla.

Marchesi no se cita para quedar bien. Se cita para dar profundidad pedagógica a lo que tú ya estás diciendo. Esto es fundamental que lo entiendas. Si tú explicas bien tu práctica docente, si hablas con coherencia de inclusión, de diversidad, de evaluación o del papel del maestro, en realidad ya estás pensando como Marchesi. Lo único que haces al nombrarlo es ponerle respaldo académico a tu manera de actuar como docente. Y eso, ante un tribunal, tiene un valor enorme.

Esperamos que este artículo te haya sido útil. Si nos permites, queremos presentarte nuestros excepcionales materiales de oposiciones para aspirantes a maestros y maestras de Infantil. Estos materiales, actualizados según la normativa vigente (LOMLOE y RD 95/2022 de Infantil), basados en enfoques actuales como la neurociencia, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los principios del Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) incluyen: los 25 temas completamente desarrollados, resumidos y narrados en formato de audio y texto. Además, incorporan programaciones, unidades didácticas y situaciones de aprendizaje innovadoras. También contienen una amplia variedad de casos prácticos resueltos y valiosos consejos estratégicos para superar las pruebas con éxito.






Aquí está la clave. Marchesi no es un autor de frases bonitas. Es un marco de pensamiento. No te aporta frases para memorizar. Te aporta una manera de entender la escuela. Una escuela que no etiqueta. Que no excluye. Que no mide a todos con la misma vara. Una escuela que se adapta al alumnado, no al revés. Si tú trabajas así en tu aula, o al menos lo explicas así en el examen, Marchesi encaja contigo de forma natural.

Pongamos un ejemplo muy real. Imagina que estás defendiendo tu programación. Explicas que adaptas actividades según los ritmos de aprendizaje. Que observas de manera continua a tu alumnado. Que ajustas tu intervención cuando detectas dificultades. En ese momento, no te quedes solo en el “yo hago esto”. Eleva el discurso. Conecta tu práctica con teoría. Puedes decir algo como.

“Esto encaja con lo que plantea Marchesi cuando defiende que la escuela debe adaptarse al alumnado y no al revés.”

Fíjate bien en lo que has hecho. No has soltado una frase memorizada. Has justificado tu actuación profesional con un referente pedagógico. Eso es exactamente lo que busca el tribunal. Que sepas por qué haces lo que haces.

Marchesi funciona especialmente bien en Educación Infantil porque su enfoque es profundamente humano y realista. Él entiende la diversidad como algo natural, no como una excepción. No habla de “niños normales” y “niños diferentes”. Habla de alumnado diverso. Con ritmos distintos. Con intereses distintos. Con contextos familiares distintos. Esto encaja a la perfección con la realidad de cualquier aula de Infantil.

Cuando tú hablas de tu clase y dices que hay niños más impulsivos, otros más tranquilos, algunos con dificultades de lenguaje, otros con gran capacidad verbal, puedes apoyarte en él sin forzar nada. Algo tan sencillo como.

“Desde la perspectiva de Marchesi, la diversidad no es un problema sino una oportunidad educativa, y por eso diseño actividades abiertas donde cada niño puede participar a su nivel.”

Eso suena profesional. Reflexivo. Muy alineado con la práctica real. El tribunal escucha eso y entiende que no estás improvisando. Que hay pensamiento pedagógico detrás.

Otro momento clave para usar a Marchesi es cuando llegas a la evaluación. Aquí, sinceramente, es oro puro. Marchesi no concibe la evaluación como un examen ni como una calificación. La entiende como un proceso continuo que sirve para mejorar la enseñanza. Si tú explicas que observas, registras, analizas progresos y ajustas tu intervención, tienes la puerta perfecta para meterlo.

“Siguiendo a Marchesi, entiendo la evaluación como un proceso formativo que me permite mejorar mi práctica docente.”

Y justo después bajas a tierra. Explicas qué instrumentos usas. Cómo observas. Qué haces con esa información. Esa combinación de teoría y práctica es exactamente lo que enamora a un tribunal. Porque no suena a libro. Suena a aula.

En la defensa oral todavía es más potente. Aquí no necesitas soltar citas largas ni nombres constantemente. Basta con una referencia bien colocada. Por ejemplo, si te preguntan por atención a la diversidad, puedes responder con naturalidad.

“Para mí, atender a la diversidad es anticiparme a las dificultades, no esperar a que aparezcan, como plantea Marchesi.”

Y sigues hablando de tus medidas. Tus apoyos. Tu forma de organizar el aula. El tribunal escucha eso y piensa. Esta persona sabe por qué hace lo que hace. No improvisa. Tiene criterio.

Ahora, algo muy importante que quiero que grabes a fuego. No conviertas a Marchesi en el protagonista. El protagonista eres tú como docente. Él solo está ahí para respaldarte. Si lo nombras cada dos frases, parecerá impostado. Forzado. Artificial. Mucho mejor usarlo una o dos veces, bien colocadas, que diez veces sin sentido. El tribunal prefiere una cita bien trabajada que una lluvia de autores sin profundidad.

Cuida también mucho el lenguaje. No digas cosas vagas como “Marchesi es un autor importante” o “Marchesi habla de inclusión”. Eso no dice nada. Di qué idea coges de él y cómo la aplicas en Infantil. Siempre esa doble capa. Teoría y aula. Si no hay aplicación práctica, la cita queda hueca.

Hazte siempre esta pregunta. Si quito el nombre de Marchesi de mi frase, ¿sigue teniendo sentido pedagógico? Si la respuesta es sí, entonces la cita está bien integrada. Si la respuesta es no, es que estabas usando el nombre como muleta.

Y ahora te hablo con visión de tribunal, que es lo que de verdad importa. El tribunal no evalúa si conoces a Marchesi. Evalúa si eres un/a maestr@ reflexiv@. Que no improvisa. Que tiene criterio profesional. Cuando citas a Marchesi con naturalidad, sin teatralizar, transmites que tu práctica tiene base. Que no haces las cosas “porque sí”. Eso genera confianza. Y la confianza, en una oposición, vale oro.

En resumen. Hablar de Marchesi en las oposiciones no es aprenderte frases. Es pensar como docente y luego ponerle nombre académico a ese pensamiento. Si lo usas para justificar tu inclusión, tu evaluación, tu atención a la diversidad y tu rol como maestra, suma muchísimo. Si lo usas como adorno, resta.




Publicar un comentario

0 Comentarios