Preparación examen oposiciones infantil: consejos para la recta final


En la recta final hacia el examen de oposiciones de Educación Infantil, cada detalle cuenta. Tras meses (o años) de preparación, es normal sentir esa mezcla de nervios y esperanza en los días y horas previos a la prueba. Este artículo te ofrece una guía completa de consejos antes del examen de oposiciones de Educación Infantil para opositores/as que buscan optimizar su rendimiento en el último momento. Abordaremos cómo organizar el estudio final, preparar la logística del gran día, gestionar las emociones y nervios, cuidar tu alimentación y descanso, así como qué hacer –y qué evitar– tanto la víspera como en la mañana del examen. Con un tono profesional pero cercano, te ayudaremos a llegar al día clave con la máxima confianza y tranquilidad.

Organización del estudio final

En los últimos días antes del examen conviene afinar la estrategia de estudio. Como opositor con experiencia, ya conoces tus puntos fuertes y débiles del temario, así que el enfoque debe ser repasar y consolidar, no saturarte con nueva información. La planificación es clave: elabora un calendario de repaso final realista y síguelo, reservando también tiempo para el descanso. Recuerda que a estas alturas el trabajo principal ya está hecho; la recta final consiste en refrescar conocimientos y evitar agotarse.

Estrategias último día oposiciones: repaso final sin estrés

No es momento de intentar aprender temas nuevos ni de estudiar “a la desesperada”. Los expertos recomiendan no estudiar en profundidad el día previo al examen, sino limitarse a un repaso ligero de los contenidos esenciales​ . Esto se debe a que estudiar intensamente en la víspera puede generar inseguridad (al descubrir lagunas de última hora) y robarte horas de sueño valiosas​ . En vez de eso, enfoca el último día de oposiciones en repasar brevemente tus esquemas o resúmenes más importantes, solo para refrescar la memoria​ . El objetivo es llegar al examen con la mente clara y confiada, no agotada por un atracón de estudio de última hora.

Además, aprovecha estos días finales para practicar con simulacros o exámenes anteriores si aún no lo has hecho, así ganarás soltura y te acostumbrarás a gestionar el tiempo de respuesta. Eso sí, evita hacerlo en la víspera inmediata para no ponerte más nervioso. Una buena planificación del estudio hasta el último día, manteniendo el equilibrio entre repaso y descanso, te permitirá llegar al examen en las mejores condiciones​


Preparación logística del examen

La preparación logística es igual de importante que el estudio, pues reducirás imprevistos y angustias de última hora. En los días previos, revisa cuidadosamente la convocatoria o instrucciones del examen para saber qué debes llevar y a qué hora y lugar exactos presentarte. Organiza con antelación todo lo necesario: documentación, materiales de escritura, e incluso la ropa que usarás, de modo que la mañana del examen puedas concentrarte en rendir bien y no en buscar cosas a última hora.

Preparación examen oposiciones infantil: documentos y materiales necesarios

Imagina llegar al examen y descubrir que olvidaste el DNI o un bolígrafo; sería una situación evitable con buena previsión. Prepara desde la noche anterior todos los documentos requeridos y útiles que necesitarás. Por lo general, se pide llevar documentación personal (por ejemplo, el DNI o tarjeta de identificación) y el resguardo de la inscripción, si corresponde​

También es imprescindible tener listo el material de escritura: al menos un par de bolígrafos (azul o negro) en buen estado, lápiz y goma de borrar (en caso de que se permitan o sean necesarios para alguna prueba)​ . Algunos exámenes de oposiciones permiten materiales adicionales, como calculadora o textos legales; verifica con antelación si es el caso en tu convocatoria y tenlos preparados.

Una buena idea es hacer una lista de comprobación (“checklist”) con todos los ítems necesarios y revisarla antes de salir de casa​ . De esa forma, te aseguras de que no falte nada esencial. Coloca todo (documentos, materiales, agua, llaves) en un lugar visible y accesible la víspera por la noche, para salir con tranquilidad al día siguiente​

Elementos opcionales: además de lo obligatorio, considera llevar contigo algunos elementos opcionales que pueden ser útiles el día del examen. Por ejemplo, una botella de agua (mantenerse hidratado ayuda, y además podrás aliviar la boca seca provocada por los nervios), tapones para los oídos (si te molestan los ruidos durante la prueba), un reloj analógico o digital simple sin conexión (muchas sedes prohíben smartwatches; un reloj común te permitirá controlar el tiempo de examen) y pañuelos de papel​. Estos objetos no son imprescindibles, pero pueden aumentar tu comodidad y control durante la realización del examen.

Planificación del desplazamiento y detalles logísticos

La mañana del examen no es momento de improvisar cómo llegar ni de descubrir sorpresas en el camino. Planifica tu desplazamiento con antelación. Revisa la dirección del lugar de examen y calcula cuánto tiempo te tomará llegar. Si puedes, realiza días antes un trayecto de reconocimiento hasta el sitio, especialmente si no has estado allí antes, para familiarizarte con la ruta. El día de la prueba, sal de casa con un amplio margen: llega con suficiente tiempo para evitar que un imprevisto (tráfico inusual, avería del coche, retrasos en el transporte público) te haga llegar tarde y aumentar tu ansiedad​

Ten siempre un plan B de transporte por si algo falla en el último momento​. Por ejemplo, si planeas ir en coche, infórmate también de los horarios de trenes o autobuses como alternativa​

Si vives lejos del lugar, considera viajar el día anterior y alojarte cerca, o asegurarte de contar con alguien que te lleve. Lo importante es que el día del examen tu única preocupación sea el examen en sí, y no cómo llegar a él.

Cuando llegues al centro de examen, identifica rápidamente tu aula o sala asignada y los servicios básicos: localiza los baños (es aconsejable usarlos antes de entrar a rendir la prueba para evitar contratiempos durante el examen​ y asegúrate de saber en qué piso o área es tu examen. Después, mientras esperas el inicio, trata de mantenerte en calma. Puedes aprovechar ese tiempo para repasar mentalmente algún dato ligero o, mejor aún, para relajarte escuchando música que te guste (con auriculares, si se permite), lo cual ayuda a aislarte de conversaciones nerviosas de otros opositores que podrían inquietarte​ . Evita comentar el temario en la puerta; es frecuente que surjan dudas o comparaciones innecesarias que solo alimentan los nervios. Recuerda que has llegado con los deberes hechos: ahora toca confiar en tu preparación.


Gestión emocional y técnicas de relajación

Los días previos a un examen importante suelen venir cargados de ansiedad y presión, incluso para opositores veteranos. Es totalmente normal sentir mariposas en el estómago; después de todo, te juegas en un día el fruto de mucho esfuerzo. De hecho, un nivel moderado de nervios puede ser positivo para rendir con más alerta​

El problema surge cuando la ansiedad se desborda y paraliza. Por ello, es fundamental prestar atención a la gestión emocional en esta fase final. A continuación, veremos cómo calmar los nervios antes de las oposiciones mediante algunas técnicas de relajación y actitudes mentales positivas.

Cómo calmar los nervios antes de las oposiciones

Acepta los nervios como algo normal, pero ponlos en perspectiva. Dite a ti mismo que es lógico estar nervioso, pero que esos nervios son energía que puedes canalizar a tu favor. Confía en el camino recorrido: piensa en todos los meses de estudio y prácticas que llevas acumulados y en que estás preparado para afrontar el examen. Cuando la incertidumbre golpee, visualiza el éxito: imagina la escena saliendo del examen con una calificación alta y habiendo conseguido tu plaza tan deseada​ . Esta técnica de visualización positiva te ayuda a sustituir pensamientos catastróficos por imágenes de logro, reforzando tu confianza.

Otro consejo importante es evitar pensamientos negativos o comparativos. No te tortures pensando "¿y si no apruebo?" constantemente, ni te compares con otros opositores (cada cual tiene su proceso). Concéntrate en tu propio rendimiento y en dar lo mejor de ti. Como dice un principio de la psicología del deporte: ocúpate de lo que puedes controlar (tu esfuerzo, tu actitud) y acepta lo que no puedes controlar.

En cuanto a técnicas prácticas para calmar la ansiedad, la respiración profunda es una aliada sencilla y eficaz. Antes y durante el examen, si sientes que los nervios te invaden, detente un momento y toma respiraciones lentas y profundas. Inhala por la nariz contando hasta 4, retén un instante y exhala suave por la boca. Repite esto varias veces; verás cómo disminuye la tensión física y mental. La respiración profunda ayuda a reducir la ansiedad y a aumentar la concentración, según expertos​ . Puedes practicar ejercicios de respiración y relajación muscular progresiva en los días previos, de modo que el día del examen te resulte más fácil entrar en modo tranquilo cuando lo necesites.

Asimismo, considera realizar alguna actividad relajante la víspera: por ejemplo, dar un paseo al aire libre, meditar unos minutos o tomar una ducha caliente antes de dormir. Incluso técnicas como escuchar música suave o hacer estiramientos pueden ser útiles para señalarle a tu cuerpo que es hora de aflojar tensiones. Algunos opositores encuentran beneficioso hacer un poco de yoga o ejercicios de mindfulness en la semana previa para mantener la ansiedad a raya. Encuentra lo que mejor funcione para ti.

Por último, recuerda que si has seguido una preparación seria, puedes ir con la actitud positiva de "estoy listo para este reto". Mantén un diálogo interno de apoyo: en lugar de dudar de ti, repítete mensajes como "he estudiado a conciencia, puedo hacerlo" o "confío en mi preparación". Esta autoconfianza, sin caer en la arrogancia, es clave para que los nervios no te dominen. Y si en algún momento sientes pánico escénico, vuelve a las respiraciones profundas, enfoca tu mente en la tarea inmediata (leer bien las preguntas, planificar respuestas) y sigue adelante paso a paso.

Consejos de nutrición y descanso

Cuidar tu cuerpo es parte de cuidar tu mente. En la fase final de las oposiciones, una buena alimentación y un descanso adecuado pueden marcar la diferencia en tu rendimiento cognitivo. No subestimes estos aspectos: un cerebro bien nutrido y descansado estará más alerta, memorizará y recordará mejor, y gestionará el estrés con más resiliencia. Veamos algunas pautas nutricionales y de sueño para los días previos y el mismo día del examen.

Alimentación antes del examen

En los días cercanos al examen (y especialmente en la víspera y la mañana del mismo), opta por una alimentación ligera y equilibrada. Evita como la peste las comidas muy pesadas, grasientas o difíciles de digerir en la última jornada antes de la prueba​

Una digestión pesada puede quitarte energía e incluso jugarte una mala pasada si te genera malestar estomacal el día del examen. En lugar de eso, prioriza alimentos de fácil digestión y que aporten energía sostenida: por ejemplo, pasta o arroz integral en porciones moderadas, verduras al vapor, proteínas magras (pollo, pescado blanco) y frutas. La noche anterior, una cena ligera (pero no excesivamente frugal) te ayudará a dormir mejor y amanecer con el estómago en calma.

La hidratación es igualmente importante. Bebe suficiente agua durante el día previo y el mismo día del examen​ . Estar bien hidratado favorece la concentración y previene la fatiga mental. Puedes tomar infusiones relajantes como tila o manzanilla la víspera para ayudar a los nervios, pero evita consumir líquidos en exceso justo antes de dormir para no interrumpir tu sueño con constantes visitas al baño.

En cuanto a estimulantes como la cafeína, actúa con moderación. Si acostumbras a tomar café o té por las mañanas, puedes hacerlo el día del examen para activarte, pero no excedas tu dosis habitual​. Tomar más cafeína de la cuenta de la que sueles consumir puede tener efectos adversos: en vez de darte más energía podría disparar tu nivel de nerviosismo e incluso provocarte taquicardia, algo poco deseable en un día de examen​ . Si no sueles tomar cafeína, el día del examen no es buen momento para empezar con bebidas energéticas. Mejor obtén la energía de un buen desayuno balanceado.

El desayuno del día D merece mención especial. Aunque los nervios a veces quitan el apetito, es importante que desayunes algo para tener combustible mental durante la prueba. Opta por un desayuno familiar para ti y rico en nutrientes: por ejemplo, leche o yogur con cereales integrales o avena, fruta (un plátano, una manzana) o frutos secos, y quizá una tostada con aceite de oliva o pavo. Evita azúcares refinados en exceso que puedan generar un pico de energía seguido de un bajón. Y nuevamente, nada de experimentos: el día del examen come alimentos que sabes que te sientan bien.

Descanso y sueño reparador

Llegar descansado al examen es fundamental. Sabemos que dormir bien la noche antes puede ser difícil debido a la ansiedad, pero debes intentar maximizar tus posibilidades de un sueño reparador. En los días previos, trata de regular tus horarios de sueño para no acumular cansancio. La última semana, ve ajustando tu reloj biológico para acostarte y levantarte en horarios similares a los del día del examen, así tu cuerpo estará habituado.

La víspera del examen, haz de la higiene del sueño una prioridad: evita a toda costa las pantallas (móvil, ordenador, televisión) durante al menos 1-2 horas antes de acostarte​, ya que la luz azul puede alterar tu capacidad de conciliar el sueño. En lugar de ver una serie hasta tarde, dedica ese tiempo a actividades relajantes: leer un libro ligero, escuchar música tranquila, conversar con algún familiar o simplemente preparar con calma el material para el día siguiente. Deja el espacio de estudio recogido y listo, de modo que tu mente perciba que es hora de desconectar del temario.

Cuando vayas a la cama, crea un ambiente propicio: oscuridad, silencio (o un ruido blanco suave si te ayuda), y una temperatura agradable. Intenta dormir alrededor de 7-8 horas si es posible​ . No te obsesiones mirando el reloj; si te cuesta dormir, practica de nuevo ejercicios de respiración profunda o relajación muscular mientras estás acostado. Incluso si tardas en conciliar el sueño, reposar con los ojos cerrados ya ayuda a tu cuerpo a recuperar algo de energía.

Si los nervios te despiertan muy temprano y ves que no puedes seguir durmiendo, mejor levántate y aprovecha para hacer la rutina matutina con calma (desayunar, ducharte, etc.) en lugar de dar vueltas en la cama. Evita tomar fármacos para dormir por tu cuenta la noche previa; si no están prescritos, pueden dejarte atontado al día siguiente. Confía en que el cansancio natural del cuerpo, sumado a tus estrategias de relajación, te permitirá descansar lo suficiente.




La víspera y la mañana del examen: qué hacer y qué evitar

Llegamos a los momentos cruciales: el día antes y el mismo día del examen. ¿Qué es aconsejable hacer en esas horas finales y qué es mejor evitar a toda costa? Te ofrecemos un resumen claro de do’s & don’ts para la víspera y la mañana del examen de oposiciones.

Qué hacer (y qué evitar) el día antes del examen

El día anterior al examen debes enfocarte en cuidar de ti mismo y asegurar que todo esté bajo control, evitando cualquier exceso. Aquí tienes algunas recomendaciones de lo que conviene hacer en la víspera, y aquello que es mejor evitar:

  1. Relájate y desconecta: Dedica el día a actividades placenteras que te ayuden a despejar la mente. Puedes dar un paseo, ver una película ligera, escuchar música o pasar tiempo con gente querida que te transmita calma​. El objetivo es mantener un estado de tranquilidad. Evita, eso sí, formas de ocio muy intensas o que puedan afectar tu descanso, como los videojuegos hasta altas horas o salir de fiesta​

  2. Repaso mínimo: Si sientes la necesidad de estudiar algo, haz solo un repaso superficial de tus apuntes clave o fórmulas que sueles olvidar, pero no más de una o dos horas en total​. Luego cierra los libros. No intentes abarcar temario nuevo ni estudiar temas enteros; eso solo aumentará tu ansiedad sin aportarte realmente conocimientos útiles a última hora​

  3. Prepara todo lo necesario: Como ya mencionamos, deja lista la documentación, material de escritura, ropa cómoda (y de temperatura adaptable, por si en el aula hace frío o calor) y cualquier otra cosa que llevarás al examen​. Hacer esto el día antes te dará tranquilidad. Evita improvisar la mañana del examen buscando cosas que podrías haber preparado con antelación.

  4. Plan de traslado revisado: Vuelve a verificar la hora de inicio del examen, la dirección exacta y tu ruta de transporte. Asegúrate de tener cargado el móvil y suficiente saldo (o gasolina) según corresponda. Si dependes de una alarma para despertarte, pon más de una por si acaso. La víspera no es momento de viajes largos ni actividades extenuantes; quédate cerca de casa y descansa.

  5. Cuida tu cuerpo: Cena temprano y algo liviano​ ; luego, si puedes, da un pequeño paseo que facilite la digestión. Puedes tomar una infusión relajante (tila, valeriana) después de cenar para ayudar a dormir​ , pero evítalas cuando falten pocas horas para el examen (podrían hacerte madrugar al baño). Evita probar comidas nuevas o muy picantes el día antes (no quieres sorpresas gastrointestinales). También evita consumir alcohol; aunque creas que “una copa me relajará”, puede perturbar tu sueño y deshidratarte.

  6. Hora de dormir: Ve a la cama a una hora prudente, intentando mantener tu rutina habitual. Haz algo relajante antes de acostarte en lugar de seguir estudiando. Si te cuesta conciliar el sueño, no te enfades contigo mismo; es normal tener algo de insomnio por la anticipación. Practica la respiración profunda, piensa en cosas agradables y ten paciencia. Levántate de la cama solo si estás realmente intranquilo y necesitas distraerte; de lo contrario, quédate recostado en penumbra para que, al menos, tu cuerpo descanse.

La mañana del examen: últimos consejos

Y llegó el día del examen. Si has seguido los consejos anteriores, en este punto ya deberías tener todo bajo control logístico y la mente lo más serena posible. Aquí van los consejos finales para la mañana de la prueba:

  1. Despierta con tiempo: Levántate temprano para poder arreglarte sin prisas. Toma una ducha si eso te activa o relaja (a algunos opositores les viene bien una ducha fresca para espabilarse, otros prefieren ducha tibia para soltar tensión muscular). Ponte la ropa que preparaste; procura que sea cómoda y acorde al clima (capas, si fuera necesario).

  2. Desayuna bien: No salgas de casa con el estómago vacío. Realiza el desayuno ligero pero nutritivo que planificaste. Incluye algo de proteína y carbohidratos de absorción lenta para mantener la energía. Hidrátate. Si sueles tomar café o té, adelante, pero recuerda: lo de siempre, sin sobredosis. Evita lácteos si te ponen nervioso el estómago, o cualquier alimento que te pueda caer mal.

  3. Revisa que llevas todo: Antes de salir, echa un último vistazo a tu checklist: DNI (u otra identificación oficial), resguardo de inscripción, bolígrafos, llaves, móvil (recuerda que tendrás que apagarlo antes del examen), agua, etc. Mejor prevenir que lamentar.

  4. Llega con antelación: Tal como planificaste, llega con suficiente margen al lugar del examen. Es preferible estar allí 30-60 minutos antes que presentarte con el tiempo justo. Estar temprano te permite adaptarte al ambiente, ubicar tu aula, y resolver cualquier imprevisto sin pánico​

  5. Mantén la calma en la espera: Una vez en el centro de examen, inevitablemente verás a muchos otros opositores, algunos estudiando frenéticamente hasta el último segundo y otros visiblemente nerviosos. No te dejes contagiar. Busca un rincón tranquilo. Si te ayuda, ponte auriculares con música que te motive o relaje​. Evita conversaciones que aumenten tu ansiedad; por ejemplo, si algún conocido comienza con “¿te estudiaste tal tema?”, tienes todo el derecho de decir amablemente que prefieres no repasar ahora. Concéntrate en tu respiración y en pensamientos positivos.

  6. Últimos minutos antes de entrar: Ve al baño aunque no tengas muchas ganas, por precaución​. Haz unos minutos de respiración profunda para oxigenar el cerebro. Repasa mentalmente tu estrategia: por ejemplo, recordar cuántos minutos tienes por pregunta o qué orden seguirás para responder. Ten presente que vas a dar lo mejor de ti. Y sobre todo, confía en ti mismo: llega el momento de demostrar todo lo que has aprendido. Como recomiendan los preparadores, entra al examen con actitud de ganador, tranquilo pero atento, y dispuesto a darlo todo​ . No te compares con nadie en ese instante, solo importa tu prueba.

  7. Durante el examen: (Esto ya trasciende la “mañana antes”, pero a modo de cierre) Lee con calma cada pregunta, gestiona tu tiempo respondiendo primero lo que mejor sabes, y si algún bloqueo ocurre, respira y pasa a la siguiente para volver luego con mente fresca.

Encarar los días y horas previos a unas oposiciones de Educación Infantil con inteligencia y serenidad es tan importante como el estudio en sí. En esta guía hemos revisado cómo un buen plan de repaso final, la preparación logística detallada, la gestión de los nervios, y unos hábitos saludables de alimentación y descanso pueden marcar la diferencia en tu rendimiento el gran día. Ahora dispones de una hoja de ruta para la recta final: ponla en práctica y llega al examen en óptimas condiciones, sabiendo que has hecho todo lo posible por prepararte. Recuerda que cada opositor es diferente; ajusta estos consejos a tu estilo personal y a lo que te haya funcionado en experiencias previas. Mantén una actitud positiva y profesional: confía en el esfuerzo invertido, pero también sé consciente de tus emociones y necesidades físicas. Si logras encontrar ese equilibrio entre rigor y calma, aumentarás tus probabilidades de éxito. Por último, pase lo que pase en el examen, si diste lo mejor de ti ya puedes estar orgulloso. ¡Mucho ánimo y a por tu plaza!


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