Llevas meses encerrada en tu habitación, memorizando artículos legislativos y recortando materiales para tu Unidad o Situación de Aprendizaje. Tienes el temario controlado. Pero hay una sombra que te persigue: la defensa oral y el debate final.
La mayoría de opositores de Educación Infantil cometen el mismo error: preparan la exposición como si fuera una lectura dramatizada de un documento. Llegan al tribunal, sueltan su discurso a toda velocidad por miedo a que se acabe el tiempo, y rezan para que no haya preguntas difíciles.
Como preparador que ha visto pasar a cientos de candidatos, te diré la verdad cruda: tu documento escrito te da el pase, pero la defensa oral te da la plaza.
El tribunal está cansado. Probablemente llevan escuchando lo mismo ("la asamblea", "los rincones", "la metodología lúdica") durante cinco horas seguidas. Si entras allí y repites obviedades, desconectarán. Pero si entras y tocas los "puntos-gatillo" —esos temas sensibles donde se demuestra la verdadera competencia docente—, no solo te escucharán: te verán como una compañera válida para su colegio.
En este artículo no vamos a hablar de cómo saludar o cómo vestir. Vamos a diseccionar dónde te van a atacar (o mejor dicho, dónde van a comprobar tu solidez) y qué debes responder para obtener esa calificación de sobresaliente.
La mentalidad del Tribunal: Qué buscan realmente cuando te miran
Para dominar la defensa oral en oposiciones de infantil y las preguntas del tribunal, primero tienes que entender quién te evalúa. No son jueces del Supremo; son maestros y maestras como tú, funcionarios de carrera, que a menudo están allí por obligación.
No es un examen, es una entrevista de trabajo para funcionario
Olvida el rol de "alumno". Cuando te sientas ante el tribunal, ellos están visualizando una cosa: "¿Me gustaría tener a esta persona como compañera de nivel el año que viene? ¿Dejaría a mi hijo en su clase?".
Buscan solvencia. La solvencia no es saberse el decreto de memoria. La solvencia es saber qué hacer cuando un niño muerde a otro, cómo reaccionar si una familia cuestiona tu metodología o cómo justificar por qué has elegido trabajar por proyectos y no por fichas.
Regla de Oro: No busques demostrar cuánto sabes. Busca demostrar cuán competente eres resolviendo problemas reales del aula mediante la pedagogía.
La coherencia entre lo que dices y lo que entregaste
Uno de los momentos más tensos en el debate surge de la incoherencia. El tribunal tiene tu programación escrita delante. Si en tu documento pones que basas tu metodología en el constructivismo y el aprendizaje vivencial, pero en tu defensa te centras en explicar una serie de fichas de trazo dirigidas, has activado una alarma.
El tribunal anotará esa discrepancia y te preguntará por ella. "Usted habla de autonomía del alumno, pero todas sus actividades son dirigidas por el docente. ¿Cómo justifica esto?". Ahí es donde muchos opositores colapsan.
Punto-Gatillo 1: La "Personalización Real" vs. la Teoría (Atención a la Diversidad)
Este es el punto donde caen el 60% de las defensas. Hoy en día, con la LOMLOE y el Real Decreto 95/2022, la inclusión no es un apartado bonito al final del documento; es el eje vertebrador.
El tribunal está harto de escuchar: "Tengo un alumno con TDAH y le sentaré en primera fila". Eso es pedagogía de los años 90.
Cómo defender el DUA sin parecer un diccionario
El Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) es obligatorio mencionarlo, pero está prohibido definirlo teóricamente en la defensa. El tribunal ya sabe qué es. Quieren ver cómo lo aplicas.
No digas: "Aplicaré el principio de representación del DUA". Di: "Para garantizar que mi alumna con retraso madurativo acceda al contenido, he diseñado esta actividad multinivel: mientras el grupo trabaja la lectoescritura mediante copiado, ella trabajará la conciencia fonológica con estos materiales manipulativos que presento aquí, cumpliendo el principio de representación".
Tu defensa debe evidenciar:
Medidas Generales: Las que aplicas para todos (rutinas visuales, gestión del aula).
Medidas Ordinarias: Refuerzos dentro del aula, agrupación flexible.
Medidas Específicas: (Si las hubiera en tu supuesto o programación) Adaptaciones de acceso, colaboración con el equipo de orientación (EOEP).
La pregunta trampa: "¿Y si este alumno no avanza con sus medidas?"
Esta es una pregunta clásica del tribunal para ver tu capacidad de reacción y tu conocimiento de la normativa de inclusión.
Respuesta incorrecta: "Le mandaría más tareas". Respuesta incorrecta: "Lo derivaría a Educación Especial" (¡Error grave!).
Respuesta de Plaza: "Si detecto que las medidas ordinarias no funcionan tras un periodo de evaluación sistemática, lo primero es revisar mi propia práctica docente y la adecuación de dichas medidas. Convocaría una reunión con la familia y el equipo de orientación para valorar si es necesario iniciar el protocolo para la evaluación psicopedagógica, siempre buscando la respuesta menos restrictiva posible y dentro del marco de la inclusión educativa que marca el Decreto [menciona tu decreto autonómico]".
Punto-Gatillo 2: La Evaluación en Infantil (El talón de Aquiles de la LOMLOE)
La evaluación en Educación Infantil es compleja porque no hay exámenes. Muchos opositores patinan aquí al usar terminología de Primaria o al ser demasiado abstractos.
Diferenciar Técnica, Instrumento y Criterio
El tribunal te preguntará sobre esto si ve confusión en tu programación. Debes tenerlo cristalino:
Criterio de Evaluación: Es el QUÉ evalúas. Viene de la ley (Real Decreto 95/2022 o currículo autonómico). Ejemplo: "Identificar y progresar en el control de sus necesidades básicas...".
Técnica: Es el CÓMO obtienes la información. En Infantil, la reina es la Observación Directa y Sistemática.
Instrumento: Es el CON QUÉ registras la información. Aquí es donde te luces.
No digas "les evalúo observando". Di: "Para objetivar la evaluación del Criterio 1.1 del Área I, utilizaré una rúbrica de tres niveles (iniciado, en proceso, conseguido) y un anecdotario digital para registrar hitos del desarrollo significativos en el momento que ocurren".
Cómo justificar la evaluación formativa sin exámenes
El tribunal puede lanzarte un dardo: "¿Cómo sabe usted objetivamente que el niño ha adquirido la competencia si solo juegan?".
Tu defensa debe basarse en la documentación pedagógica. Habla de cómo recoges evidencias: fotografías de sus construcciones, grabaciones de sus explicaciones orales, dibujos y su evolución.
Consejo PRO: Menciona la "triangulación de la evaluación": evalúas tú al alumno, el alumno se autoevalúa (metacognición sencilla: ¿te ha gustado? ¿qué ha sido difícil?) y la familia aporta información.
Punto-Gatillo 3: Situaciones de Aprendizaje vs. Unidades Didácticas
La LOMLOE introdujo las Situaciones de Aprendizaje (SdA). Si tu programación huele a Unidad Didáctica antigua a la que solo le has cambiado el título, el tribunal lo notará.
El error de cambiar el nombre pero no la metodología
Una Unidad Didáctica tradicional solía ser un listado de temas: "La Primavera". Hacíamos una flor, aprendíamos una canción de la flor y contábamos pétalos.
Una Situación de Aprendizaje nace de un RETO o problema vinculado a la realidad del alumno.
Si el tribunal te pregunta: "¿Por qué define esto como Situación de Aprendizaje y no como Unidad Didáctica?", tu respuesta debe ser contundente:
"Porque no partimos de un contenido compartimentado, sino de un contexto funcional y significativo para el alumnado. En mi SdA '¿Quién vive en el patio?', partimos de la curiosidad real por unos insectos encontrados (detonante), planteamos el reto de construir un hotel de insectos (producto final) y, a través de ese proceso, movilizamos los saberes básicos de las tres áreas de forma integrada. El aprendizaje es la herramienta para resolver el reto, no el fin en sí mismo".
Defender el "Reto" y el "Producto Final"
Asegúrate de que en tu exposición oral queda clarísimo cuál es el Producto Final. El tribunal necesita "ver" lo que los niños van a conseguir. Un huerto. Un museo de clase. Un libro viajero digital. Una campaña de reciclaje para el colegio.
Sin producto y sin contexto social, no hay Situación de Aprendizaje, solo hay fichas.
Punto-Gatillo 4: La Legislación y la Transposición Didáctica
Aquí es donde muchos aburren al tribunal. Nombrar leyes sin sentido es soporífero.
No recites leyes, úsalas para justificar decisiones
Nunca empieces una frase diciendo: "Según el artículo 13 de la ley..." a menos que sea imprescindible. En su lugar, integra la ley en tu discurso pedagógico.
Mal: "La LOMLOE dice que hay que fomentar la autonomía". Bien (Nivel Plaza): "Esta actividad de 'Encargados del aula' responde directamente al objetivo de desarrollo de la autonomía personal y el descubrimiento de las propias posibilidades de acción, tal como recogen los Saberes Básicos del Área I en el Real Decreto 95/2022".
Demuestra que conoces la ley porque sabes aplicarla, no porque te la has memorizado. Si te preguntan por normativa, responde siempre vinculándola a la práctica de aula.
El "Turno de Preguntas": Cómo gestionar el debate final
Has terminado tu exposición. Te sientas. El presidente del tribunal te mira, revisa sus notas y empieza el fuego. Aquí es donde se gana la nota final.
Técnicas para responder cuando no sabes la respuesta exacta
Es el miedo número uno: quedarse en blanco. Si te hacen una pregunta técnica legislativa muy específica que desconoces o te bloqueas, NO MIENTAS. Tampoco digas "no lo sé" a secas.
Usa la técnica del puente a la seguridad:
Reconoce la complejidad de la pregunta.
Llévala a tu terreno (pedagogía o sentido común docente).
Ofrece una solución operativa.
Ejemplo: Tribunal: "¿En qué artículo específico del Decreto autonómico se regula la permanencia extraordinaria en la etapa?" Opositor (Bloqueado con el número): "Si bien no recuerdo ahora mismo el número exacto del artículo, conozco perfectamente el procedimiento: se trata de una medida excepcional que debe ser solicitada por la tutoría con el aval del equipo de orientación y la conformidad de la familia, siempre priorizando el bienestar madurativo del menor. Lo consultaría en la normativa vigente antes de iniciar el trámite para asegurar el rigor administrativo".
Has demostrado competencia profesional (sabes qué hacer) aunque te falte el dato enciclopédico.
Frases de seguridad para desarmar objeciones
Si el tribunal cuestiona una actividad ("¿No cree que esa actividad es muy difícil para 3 años?"), no te pongas a la defensiva.
"Es una observación muy interesante. Precisamente por la dificultad que entraña, he planteado un andamiaje previo en la asamblea y trabajaré en pequeño grupo, aunque entiendo su preocupación y, en la práctica real, estaría atenta para simplificar la demanda si observo frustración en el alumnado".
Esta respuesta muestra: Escucha activa. Flexibilidad. Capacidad de reflexión.
Errores no verbales que te restan puntos antes de hablar
Tu defensa oral empieza cuando entras por la puerta. He visto opositores brillantes perder puntos por transmitir inseguridad extrema o arrogancia.
La mirada: No mires a tus papeles. No mires a un punto fijo en la pared. Reparte la mirada entre los 5 miembros del tribunal. Hazles sentir partícipes.
El uso de la pizarra: Si escribes en la pizarra, no hables a la vez que escribes dándoles la espalda. Escribe, gírate, y explica.
El material: Saca tu material poco a poco. Si llenas la mesa del tribunal de cosas en el minuto 1, generarás agobio. El material debe aparecer para "ilustrar" lo que dices, como un acto de magia pedagógica.
Conclusión: Tu actitud marca la diferencia
Preparar la defensa oral para las oposiciones de infantil es preparar tu carta de presentación profesional.
El tribunal va a usar estos puntos-gatillo (Diversidad, Evaluación, Metodología SdA, Legislación) para ver si eres una opositora que repite temas o una maestra que domina su oficio.
Cuando te pregunten, respira. Tómate dos segundos antes de contestar. Sonríe. Recuerda que ellos buscan soluciones, no problemas. Si demuestras que tienes recursos, que pones al niño en el centro y que dominas la normativa lo suficiente para ser libre en tu programación, esa plaza tiene tu nombre.
Ahora, ve a tu programación, busca estos 5 puntos y pregúntate: "¿Tengo un argumento sólido para esto?". Si la respuesta es no, ya sabes por dónde empezar a trabajar hoy.



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